miércoles

DESCANSO EN LA HUIDA A EGIPTO

Esta obra de Gérard David es una pintura gótica de la escuela flamenca datada en el siglo XVI de género religioso.

El soporte es una tabla y está realizada al óleo lo que supone algunas ventajas, ya que la obra se puede retocar mientras el óleo está fresco. El tema presenta a la Virgen María amamantando al niño Jesús durante su viaje a Egipto. San José recibe el mensaje de un ángel que le ordena huir para salvarlos de Herodes. Esto queda representado en el cuadro, apareciendo en el segundo plano la Sagrada Familia de camino. Por lo tanto, la escena principal hace referencia a una parada en ese viaje con la función de alimentar al niño. Los personajes más importantes son la Virgen y el niño situados en el centro y de mayor tamaño ante el fondo. El entorno es de naturaleza con un bosque al fondo, donde se sitúa la escena secundaria, y detrás del monte y el bosque, a la izquierda, se ven edificios de arte gótico que pueden estar representando la ciudad del autor.

El carácter estético es de tipo naturalista con una leve idealización de los personajes. Las líneas utilizadas son de contorno, mientras que la luz difusa, procedente de la parte izquierda superior de la obra, produce sensación de volumen en las telas y materiales y un ambiente general de suavidad. La parte del bosque es más oscura debido a la frondosidad de los árboles, creando así un efecto de profundidad sin llegar a mostrar el final.

El centro de la composición es el niño. El eje de tensión se da por la mirada de la Virgen, que sería uno de los puntos secundarios. Otros puntos son la cesta, la diminuta representación en el bosque y la ciudad. Los ropajes de la Virgen, que hace de trono al niño, crean una forma piramidal que le hace ganar protagonismo. La composición es cerrada en su conjunto, pero dentro de los planos se puede interpretar que el cuerpo de la virgen cierra la composición rodeando al niño y que el bosque delimita la escena secundaria de viaje.

No se presenta demasiado movimiento, pero tampoco es rígida. Los cuerpos contienen en su mayoría líneas curvas, como por ejemplo las extremidades dobladas y a menudo entrelazadas. En la Sagrada Familia si se aprecia movimiento por las patas del burro y el cuerpo de San José.

Respecto de los colores existe un equilibrio, ya que predominan los tonos azules y los verdes amarillentos. Las telas usan gamas azules saturadas y no saturadas, y también hay telas transparentes (realizadas por medio de veladuras) que dejan ver el color de la piel o el pelo, ambos cálidos. Hay un detalle en la ropa de color rojo que es el borde de la túnica y contrasta con el azul más saturado.Este detalle de color rojo le sirve al autor para dar mayor profundidad a los ropajes. El paisaje tiene hierba con matices amarillos que rebaja el verde y da una sensación más cálida junto a algunos tonos neutros como la piedra. La ciudad y el cielo vuelven a tonos fríos creando así mayor contraste. Siguiendo las características propias de la escuela flamenca, la pincelada es detallista y corta, apenas se distingue. Cabe destacar el trabajo realizado en las telas, el cesto y las hojas de los árboles por su excelente precisión.

Ya hemos dicho que la parte que más destaca de esta pintura son las figuras de la Virgen y el niño. Esto se debe al conjunto de elementos anteriormente descritos como la composición piramidal o la saturación de colores fríos, además del tamaño superior.

Responde a un canon estético intermedio entre estilizado y robusto, estando un poco más acusado el segundo aunque sin exceso.

Esta obra presenta una función docente de tipo religioso, aunque era común en los flamencos hacer gala de sus productos, las telas principalmente, a través de sus obras, por lo que se entiende que también participa la función propagandística.

El contexto del hoy conocido como primitivo flamenco estaba basado en relaciones comerciales con occidente y redes de mecenazgo. Tenía un gran peso la religión y esto queda claramente reflejado en la temática de las pinturas. Destaca la importancia de los retratos, los paisajes y también los ambientes y objetos cotidianos, lo que evidencia la mentalidad de aquella época ansiosa por mostrar la perfección técnica y reflejar la vida cotidiana. Gérard David, autor de esta obra, muestra una ligera influencia italiana. Su realización de los velajes denota su maestría junto a los numerosos detalles perceptibles en el paisaje.

El gótico flamenco fue contemporáneo al comienzo del renacimiento en Italia. A pesar de esto, y aunque en ocasiones recibió pequeños matices de influencia, la pintura flamenca no llegó a aplicar los principios clásicos por completo.

Esta obra es una de las muchas manifestaciones que nos reflejan la evolución social y cultural. Además en este caso la representación nos resulta más interesante, si cabe, por pertenecer a otra zona geográfica, haciendo así de vía de transmisión de costumbres. Nos muestra una sociedad que desea ser retratada y perdurar, y entre sus rasgos destaca el religioso. Eso le otorga toda la importancia, pues es un medio que nos comunica con un pasado lejano en el tiempo, pero del cual muchos aspectos aun perduran y también su forma de interpretarlas.

Julia Cazorla Bermejo 2ºB