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LA ANUNCIACIÓN DEL GRECO

Museo Thyssen (Madrid)

Este cuadro es obra de Doménikos Teotokópoulos, más conocido como El Greco. Es uno de los primeros trabajos que efectúa a su llegada a Toledo, así que, pese a que el artista se suele reconocer por un estilo muy particular, aquí sólo vemos los inicios de su impronta, donde el manierismo de Miguel Ángel todavía no influenciaba tanto su producción artística. Es una de las más importantes figuras del Renacimiento español.


El soporte de este cuado es lienzo, y la técnica utilizada el óleo. Al ser el lienzo un material muy poroso, se ha de preparar con anterioridad a ser pintado con una capa muy similar al estuco pero mucho más fina. El óleo es uno de las técnicas más utilizadas entre los artistas ya que presenta algunas facilidades de modificación mientras se seca.

El género del cuadro es religioso: la Anunciación es una de las escenas de la Biblia más conocidas y representadas en el plano pictórico. El Arcángel Gabriel desciende de los cielos en una especie de nubecilla para anunciar a la Virgen María, la cual está leyendo en un reclinatorio, que lleva al hijo de Dios en sus entrañas, y ésta, como dice literalmente la Biblia, se turba. Entre medias de los dos aparece la paloma del Espíritu Santo, que parece salir de un haz de luz muy intenso. En la parte superior de la escena, tres querubines juegan en el aire.

La escena está dotada de atemporalidad, porque el fondo no representa nada: vemos un cortinaje rojo a la izquierda, un suelo de baldosas y, como paisaje, unas rocas bajo un cielo lleno de nubes que se mezclan con la propia del Arcángel y la luz de la Paloma.

La escena se encuentra dentro de un marco de idealización, visible en las bellísimas figuras tanto del Arcángel como de la Virgen. Son figuras muy realistas y potentes, ya que se hayan delineadas por una línea de recorte que hace que sobresalgan de ese fondo de intensísimas manchas de color. La luz aporta un volumen casi palpable al conjunto, siendo, en algunas zonas, concentrada (como en los brazos del Arcángel, por ejemplo). Las telas carecen de calidad táctil, pero la intensa luz de algunas zonas y el brillo que parecen desprender las prendas nos hacen pensar en tejidos ricos, finos y, en el caso del Arcángel, muy vaporosos.

La perspectiva que se aprecia es la lineal, que se apoya en el suelo de baldosas y recorre demás elementos del cuadro, como el brazo del Arcángel o el brazo apoyado en el reclinatorio de la Virgen. El punto de convergencia de las líneas es la paloma del Espíritu Santo, parte central del cuadro reforzada poderosamente por esa explosión de luz que irradia, en un claro paralelismo con la luz de Dios. Se podría decir que ese es el nudo de la composición, reforzado por la mirada del Arcángel. El otro punto clave es el rostro de la Virgen María, que abre la composición al mirar a un punto situado fuera de la escena.

La escena se haya plena de movimiento, que hacen que los ojos del espectador recorran el cuadro constantemente. Las figuras tienen una cierta influencia ya muy apreciable del estilo serpentinatto de Miguel Ángel, y esto aporta una clara agitación. Hay intención ascendente en la composición, reforzada con objetos como el báculo y muy clara en aspectos como lo etéreo del Arcángel Gabriel o los querubines juguetones que revolotean en la parte superior. Los colores también ayudan a que el enfoque del espectador deambule: hay puntos muy intensos de color cálido (color amarillo y rojo) repartidos por toda la escena, y perfectamente equilibrados con la gama fría, que tiene su máxima presencia en el cielo y en la túnica de la Virgen. Apoya este equilibrio la gama neutra de grises y marrones.

Las figuras de ambos dejan ver un inicio de ese extremo alargamiento que el Greco aplicará a sus personajes. Además, también podemos apreciar esa forma romboidal que da el artista tan representativa.

El Renacimiento en España tiene una acogida muy tardía. Sigue siendo del gusto peninsular todo el estilo gótico y, cuando en Europa se ha dejado de construir en este estilo, en España se siguen edificando enormes catedrales de estas características.

El influjo italiano llega por la influencia del norte de Italia sobre los españoles, ya que esta zona era considerada territorio aragonés.

Los más famosos artistas italianos como Tintoretto, Tiziano, Miguel Ángel, Rafael o Leonardo influyen mucho en los artistas peninsulares, pero hay que señalar que este movimiento fue muy breve aquí, y con clarísimos tintes de lo que sería el siguiente movimiento que el artista español desarrollaría con increíble maestría: el Barroco. La Edad de Oro en España fue desbordante y se aprecia en su temprana enraización en nuestro arte.

María Moreno 2º B ++/